
A partir del día 29 de octubre mis fotografías estarán expuestas en la sala de exposiciones del Palau de Vivanco, edificio del Ayuntamiento de Catarroja.
Se podrán ver paisajes de varios lugares de España y otros países, pero tienen especial importancia los de la marjal y la Albufera.
Esta exposición ha sido preparada con mucho cariño durante meses, buscando la calidad tanto de la impresión como de la presentación final. Asimismo, las fotografías se han seleccionado con el fin de que sean una muestra representativa de mi forma de ver el paisaje.
Se podrá visitar hasta el 10 de noviembre.

El día de la inauguración de esta exposición había alerta roja por fuertes lluvias. Días atrás unas buenos amigos me confirmaron que estarían esa tarde conmigo. Antes de abrir la sala, a las 17 horas, pasé por el ahora famoso barranco del Poyo, cerca de mi casa y de la sala donde exponía, para comprobar el nivel del agua a su paso por Catarroja. Era poco más de un metro. Grabé unas imágenes y fui a la sala. Llegaron mis amigos y algunas personas más. Poco después, a través de mensajes al móvil, nos alertaron de que el barranco estaba a punto de desbordar, a la vez que comenzaron a escucharse sirenas en la calle. Nos asomamos para comprobar que el agua corría por la avenida, junto a los bordillos. Mis amigos fueron a por su vehículo. Yo volví a la sala para apagar las luces y cerrarla. Al salir, el agua ya corría de acera a acera. No pude llegar a mi casa porque el agua en mi calle corría rapidísima. Pasé la noche en casa de unos vecinos. Al día siguiente el caos que ya todos conocéis. El segundo día pasé por la sala para comprobar que aunque había barro, el agua solo había alcanzado una altura menor al de mis gemelos. El resto en orden. Días después la sala se convirtió en consultorio médico. Las obras allí seguían. Meses después la sala se transformó en oficina de atención a los afectados. Las obras allí seguían. Desde el día posterior a las inundaciones la rutina diaria se convirtió en trabajos de limpieza y de recogida y entrega de ayuda. Pasaron varios meses, creo que al menos 6. Desde cultura del Ayuntamiento me llamaron para que pasara a recoger las obras «que quedaban». No entendí la frase. Al llegar vi que en la sala faltaban obras. Algunas se encontraban en las oficinas del ayuntamiento, «salvadas de la basura» por alguien de limpieza del ayuntamiento. El resto, nadie sabía, aunque aquella frase de la basura no me gustó. Me quejé a la persona encargada del departamento de cultura. Las obras estaban perfectamente colgadas desde el día anterior a la inauguración. Posteriormente presenté una queja formal al Ayuntamiento exponiendo que las obras fueron sustraídas. La contestación oficial fue, resumida en una frase: «…más se perdió en las inundaciones…» Fin.
Durante las semanas posteriores al desastre muchas personas se aprovecharon del desastre para robar en tiendas, vehículos e incluso en casas particulares. Alguien, también en la sala de exposiciones del Ayuntamiento.
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